Tanto amó Dios al mundo que nos entregó a su Hijo...
03 abril 2015
02 abril 2015
AMANDO HASTA EL EXTREMO
Así es el AMOR que Jesús nos propone en esta tarde de Jueves Santo...
SIN NADA QUE PEDIR...
Y CON TANTO PARA DAR.
20 marzo 2015
DEJA DE MIRAR... ¡¡ ACTÚA !!
Un hombre que paseaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro.
Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. Él comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo: «Voy también yo a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito».
Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una voz que le decía:
Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. Él comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo: «Voy también yo a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito».
Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una voz que le decía:
«¡Oh tú, que te hallas en la senda del error
abre tus ojos a la verdad!
Sigue el ejemplo del tigre
y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado».
Creemos que lo que más agrada a Dios es sólo nuestra oración contemplativa, pero lo que realmente espera Dios de nosotros es que nuestra oración sea activa, que sea una oración que nos lleve realmente a la acción y al compromiso con lo que nos rodea.
No está mal esperar que la providencia nos resuelva la vida, pero es mejor ser productivos, enfrentar de cara aquello que tenemos o podemos hacer y ponernos manos a la obra. Nada sucede solo si tú no estás dispuesto a luchar, a esforzarte y a comprometerte.
No está mal esperar que la providencia nos resuelva la vida, pero es mejor ser productivos, enfrentar de cara aquello que tenemos o podemos hacer y ponernos manos a la obra. Nada sucede solo si tú no estás dispuesto a luchar, a esforzarte y a comprometerte.
12 febrero 2015
"SI ESCUCHAS MI VOZ Y ABRES..."
Cuentan que el artista Holman Hunt pintó un cuadro de Jesucristo llamando a la puerta de su casa. Reunió a sus amigos artistas y les pidió que miraran el cuadro con ojo crítico, para ver si detectaban algún error.
Durante un buen rato lo estuvieron observando y sólo tuvieron palabras de admiración tanto para el cuadro, como para el pintor. Ante la insistencia de Hunt de que lo siguieran mirando pues sin duda tendría algún defecto, uno de los artistas más jóvenes dijo:
—Sr. Hunt, creo que he encontrado un grave error en el cuadro. Se olvidó de pintar el pestillo de la puerta.
—Amigo mío -le respondió Hunt-, cuando Cristo llama a la puerta de tu casa, sólo se puede abrir desde dentro.
Una breve historia que nos demuestra que Dios no avasalla, no impone.
Una breve historia que nos demuestra que Dios no avasalla, no impone.
Dios llama, y pacientemente espera nuestra respuesta.
Él nos ofrece el tesoro, pero no nos obliga a abrir por la fuerza.
Deja tus miedos y reticencias a un lado y ten el valor de abrir tu puerta a Cristo.
¿Aceptas el reto?
22 enero 2015
FE EN DIOS
El pequeño Roberto un día preguntó a su padre qué significaba tener fe en Dios.
Con una amplia sonrisa, su padre le respondió:
—¿En verdad quieres saber lo que es la fe en Dios?
—Sí, -respondió Roberto.
—Bien, vamos a la playa y te lo enseñaré.
Roberto vivía muy cerca de la playa. Una vez llegaron allí, su padre le entregó un chaleco salvavidas y unas aletas.
—¡Pero yo no sé nadar! -dijo Roberto.
—Lo sé, -le dijo el padre-. Póntelos de todas maneras.
Y así lo hizo el niño.
—Ahora comienza a caminar hacia el mar de espaldas. Llegará un momento en el que sentirás que tus pies no tocan tierra. Déjate ir y arrójate de espaldas. No te hundirás ya que el chaleco te hará flotar.
Roberto estaba aterrado:
—¡No padre, no quiero hacerlo, me da miedo!
—¡Hazlo! -dijo el padre-. Estaré junto a ti para que no temas, así que tranquilo.
Roberto confió en su padre.
Mientras caminaba de espaldas llegó un momento en el que sintió que no tocaba tierra. Dudó. Pero recordó las palabras de su padre, aparte de que lo tenía cerca de él.
En un acto de valor dio el siguiente paso... ¡Ya no tocaba tierra! Sin embargo... flotó en el mar gracias al chaleco. Se sintió emocionado ante la experiencia y feliz.
Ambos salieron del mar. Camino a casa, su padre le explicó:
—En esto consiste la fe en Dios: el mar representa la vida. Yo represento a Dios y el chaleco representa la fe. Cuando te adentres en el mar de la vida y sientas que la lógica no puede ayudarte a salir a flote de tus problemas, hasta perder el suelo, debes creer que el chaleco de la fe te salvará. Dios estará siempre cerca de ti, pero depende de que te atrevas a dar el primer paso de confiar en Él, vistiéndote el chaleco de la fe y arrojándote con él, para que puedas flotar en el mar de la vida con total paz y tranquilidad.
Éste es el poder de la fe...
Saber que Dios siempre está a nuestro lado
para ayudarnos a "flotar"
por encima de nuestros problemas.


