30 septiembre 2014

EN MANOS DEL ALFARERO

Cuentan que un matrimonio inglés gustaba de visitar las tiendas artesanales del centro de Londres.
Al entrar en una de ellas, se quedaron prendados de una preciosa jarrita de porcelana.
—¿Me permite ver esa taza? -preguntó la señora-. Nunca he visto nada tan fino.
Ya en las manos de la señora, la jarrita comenzó a contar su historia.
«Señora: usted debe saber que yo no siempre he sido la delicada pieza que ahora está contemplando. Primero fui tan sólo un puñado de barro. Pero un buen día, un artesano me tomó en sus manos y me fue dando forma. Llegó un momento en que desperté y le rogué: “Por favor, deja ya de darme vueltas y más vueltas, ¡déjame ya!; pero mi amo, sonriendo me dijo:
 
        "AGUANTA UN POCO MÁS” ...
 
Luego me metió en un horno. ¡Nunca había sentido semejante calor! La puerta del horno tenía una ventanita y por ella leí los labios de mi amo que me decía:
 
“AGUANTA UN POCO MÁS” ...
 
Cuando por fin abrió la puerta, mi alfarero me puso en su mesa de trabajo. Pero, apenas me había refrescado un poco, me comenzó a raspar y a lijar. ¡No sé cómo no acabó conmigo! Me daba vueltas y más vueltas. Me miraba por uno y otro lado. Por último me aplicó varias capas de diferentes pinturas y barnices... ¡Sentía que me ahogaba!... ¡Por favor, déjame ya!, le gritaba a mi artesano. Pero él sólo respondía:
 
“AGUANTA UN POCO MÁS” ...
 
Después, cuando pensé que había terminado mi suplicio, me metió en otro horno mucho más caliente que el primero. Ahora sí que pensé que terminaba con mi vida. Lloré y le supliqué tuviera compasión de mí, que me dejara ya, que me sacara de aquel horno insufrible, que si se había vuelto loco. Pero mi artesano sólo respondió:
 
“AGUANTA UN POCO MÁS” ...
 
Fue cuando me pregunté si habría esperanza para mí; si lograría sobrevivir a aquellos sufrimientos tan horribles. Pero, por alguna razón, aguanté todo aquello. Fue entonces cuando mi artesano abrió la puerta, me tomó cariñosamente en sus manos, y me llevó a un lugar muy diferente...
¡Todo era maravilloso! Allí todas las piezas eran verdaderas obras de arte.
Todas resplandecían como sólo se ve en sueños. No pasó mucho tiempo cuando descubrí que estaba en una tienda muy lujosa y famosa. Ante mí había un espejo y descubrí también que... ¡¡otra de esas maravillas era yo!! ¡No podía creer en qué se había transformado aquel poquito de barro que fui yo...!
Fue entonces cuando mi artesano me dijo: “Sé que soportaste terribles calores; pero comprueba ahora tu sólida consistencia. Sé que sufriste mucho cuando te raspaba y pulía; pero admira ahora tu finura. Sé que mis pinturas te provocaban náuseas; pero contempla ahora tu asombrosa belleza. ¿Y si te hubiera dejado como estabas? ¡Ahora eres una obra terminada y perfecta! ¡La misma que imaginé cuando te comencé a formar!”»
 
Así pues la reflexión que hoy podemos hacer nosotros es que:

TODOS SOMOS TAN SÓLO UN POQUITO DE BARRO
EN MANOS DEL MEJOR ALFARERO: NUESTRO PADRE DIOS.
CONFIÉMONOS EN SUS MANOS
AUNQUE MUCHAS VECES NO COMPRENDAMOS
POR QUÉ PERMITE QUE SUFRAMOS TANTO
EN ALGUNAS CIRCUNSTANCIAS DE NUESTRA VIDA.
 
AGUANTA UN POCO MÁS ... 

 Y SERÁS AQUEL HIJO QUE ÉL SOÑÓ PARA TODA UNA ETERNIDAD ...
DIOS TIENE UN PLAN PARA TI,
ES IMPORTANTE QUE LO CONOZCAS Y LO SIGAS.
 

27 septiembre 2014

SÉ FLEXIBLE COMO EL BAMBÚ

La flexibilidad supone no sujetarse a normas estrictas, 
a dogmas sin sentido o trabas con rigidez. 
Supone ser ágil para la creatividad, la entrega y la vida.
¡Qué importante es que seamos flexibles unos con otros! 
¡Qué importante es no vivir desde la rigidez y la vara
que, más que ayudar, destruye a quien la recibe!
Ser flexible es aceptar al otro como es, con su valor y su limitación.
Ser flexible es creer que la letra escrita puede tener diferentes interpretaciones.
Ser flexible es ayudar al otro a crecer, a ser él mismo y a darse desde lo que es.
Ser flexible es escuchar la versión del que habla  y abrirle nuestro corazón.

Jesús rompió moldes, denunció injusticias, escuchó con amor 
y murió por ello dejándonos un legado de sinceridad, paciencia y compasión.
 

09 junio 2014

VIVIR EN COMUNIDAD

"Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos"
(Mt. 18, 20)

No puede ser casualidad que en la comunidad, Dios haya elegido habitar y hacerse presente de una manera especial. Porque en comunidad aprendemos a cambiar, a crecer y también a reconocerlo vivo y presente... “En medio nuestro”, en el rostro de cada hermano, Dios mismo nos habla y nos muestra cuánto nos ama.
Por eso Jesús fundó una comunidad, para que se extendiera por el mundo y a través de los años... Gracias a ella hemos recibido la fe.
Gracias a la comunidad y al testimonio de los que la formamos, vamos creciendo como personas de fe, y el testimonio de vida de otros hermanos nos sostiene cada día y nos impulsa a poner manos a la obra y compartir nuestros dones poniéndolos al servicio de otros.
Vivir en comunidad, para mí, significa esto: hacernos UNO con los demás como el mismo Jesús se hizo UNO con el Padre. La comunidad nos da la posibilidad de descubrir quiénes somos gracias a los demás, y refleja la gran oportunidad de reconocer quién es Dios y entrar en su misterio.
Así que ahora sé con toda seguridad que no es posible vivir la fe en solitario, necesito de los demás para fortalecerla y encontrar la fuerza para expresarla.
 

02 junio 2014

¡ HASTA EL CIELO... MADRE ESPERANZA !

Momento crucial de todo el día de la Beatificación de Madre Esperanza de Jesús.
Aún resuenan en mi memoria el voltear de las campanas del Santuario... algunos no sabíamos si llorar... si hacer fotos... o incluso simplemente mirar al cielo en señal de agradecimiento... o todo a la vez.
Ahora, quizá un poco más calmada de la emoción, sólo puedo agradecer el haber tenido el gran regalo de poder vivir este momento, y sobre todo junto a la gente que quiero y que hace ya muchos años forman parte indispensable de mi caminar cristiano y de mi vida. 

EMOCIONANTE...

Absolutamente emocionante... todos nos quedamos sin palabras y más de una lágrima corrió... no sólo en este momento crucial, sino a lo largo de todo el día.
Nuestras lágrimas se confundieron con la lluvia que a ratos nos acompañó, pero incluso la lluvia para mí fue positiva, porque fue como un símbolo que ayudó a limpiar y preparar nuestros corazones para vivir con mayor intensidad todo lo que acontecía.
Habría tantas cosas que destacar, tanto por lo que dar gracias... por vernos allí todos juntos, por el evento histórico que estábamos viviendo, por tantas ilusiones y esperanzas compartidas, por el reencuentro con los hermanos laicos venidos de otros países... en fin, cada uno sabe lo que guarda en su corazón de este día vivido que permanecerá indeleble en nuestra memoria, la memoria del AMOR MISERICORDIOSO.